El síndrome de Adie es un trastorno de carácter neurológico que afecta al sistema nervioso autónomo y principalmente a la pupila.

Este trastorno se produce frecuentemente por lesiones en los nervios que conforman el sistema parasimpático del ojo. Se presenta frecuentemente, de forma posterior a una infección bacteriana o viral.

Este síndrome se presenta como una inflamación en el ojo en la que se dilata la pupila. Este proceso se llama anisocoria.

Características del síndrome de Adie

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Esta enfermedad, también conocida como Pupila de Adie, es un trastorno neurológico benigno en donde se ve afectado el mecanismo encargado de contraer la pupila ante la ausencia de luz.

El síntoma principal es la pupila dilatada, aunque pueden presentarse casos de miosis, es decir pupila contraída. Otros síntomas frecuentes son la hipermetropía, fotofobias y problemas para leer con claridad.

Existe múltiples causas que pueden producir lesiones en los nervios que deben ejecutar estas funciones como por ejemplo: accidentes cerebrovasculares, tumores o enfermedades como la meningitis.

Síntomas

La falta de contracción de la pupila es originada por lesiones en el ganglio ciliar o en las fibras  postagnglonares de los nervios ciliares.

Al verse afectado este mecanismo, la pupila no se contrae ante la presencia de luz. Algunos de los síntomas que tienden a desarrollarse debido a este defecto son:

  • Intolerancia a la luz
  • Vision borrosa
  • Mareos
  • Migrañas

Este síndrome suele afectar más a mujeres que a hombres en un rango etario superior a los 30 años. En el 90% de los casos, la afección se presenta de forma unilateral.

Causas

El ojo posee complejos circuitos reflejos que si se ven alterados, afectan el funcionamiento de la visión:

  • Reflejo fotomotor directo
  • Reflejo corneano
  • Reflejo de acomodación
  • Reflejo corporal visual
  • Reflejo cilioespinal
  • Reflejo vestibulocular

Cuando sucede el síndrome de Adie, son dos circuitos los que se afectan:  el circuito fotomotor y el de acomodación.

En condiciones normales, la pupila debe contraerse ante la presencia de luz directa y cuando se enfoca un objeto en particular.

Existen múltiples afecciones que pueden desencadenar la aparición del síndrome de Adie.

Hereditario

Cuando el síndrome de Adie se hace presente desde la infancia sin otros síntomas asociados, es probable que sea de forma hereditaria en el caso de que haya otro familiar con la misma afección.

Lesiones vasculares

Algunos de las afecciones vasculares que pueden desencadenar síndrome de Adie son los accidentes cerebrovasculares encefálicos y los aneurismas cerebrales.

Tumores

Los tumores cerebrales también pueden dañar los nervios y circuitos reflejos que intervienen en la dilatación y contracción de las pupilas.

Enfermedades infecciosas

Algunos procesos infecciosos que pueden dañar estos circuitos son la meningitis, la encefalitis y los abscesos cerebrales.

Otros

Es muy común que las personas con glaucoma también padezcan síndrome de Adie.  También se considera una característica normal cuando no supera el 0,6mm la diferencia en el diámetro de la pupila y no se presentan otras manifestaciones.

Diagnóstico

Para llegar a un diagnóstico certero de síndrome de Adie deben tenerse en cuenta la historia clínica, los antecedentes y una evaluación clínica exhaustiva para descartar otras patologías.

Cuando el síndrome aparece de forma repentina y posterior a un traumatismo de cráneo, es posible que la causa subyacente sea una hemorragia.

Si la aparición es paulatina y se presentan síntomas como cefalea, doble visión y vómitos excesivos puede sospecharse de un tumor.

Si el síndrome aparece junto a fiebre y rigidez en la nunca, puede sospecharse de meningitis. En el caso de que aparezca junto a la pérdida de visión, puede sospecharse de glaucoma.

Algunos exámenes que se realizan para confirmar o descartar el síndrome son:

  • Análisis de sangre
  • Exploración de los ojos y los reflejos
  • Prueba de pilocarpina

La pilocarpina es un fármaco que se utiliza como prueba de confirmación para el diagnóstico ya que el iris es muy sensible a este medicamento. Si la pupila se contrae al suministrarse el medicamento, es señal de síndrome de Adie.

Tratamiento del síndrome de Adie

En los casos en los que pueda descubrirse el origen de la dilatación de la pupila, el tratamiento debe consistir en la patología subyacente.

Sin embargo cuando estos nervios se lesionan, suelen ser de forma permanente por lo que no suele revertirse la condición.

En los casos en donde no se encuentran condiciones preexistentes es posible que la pupila vuelva a su estado normal con el tiempo o que la pupila normal se dilate para compensar la visión afectada.

Para mejorar y aliviar los síntomas que producen los problemas de visión, se recomienda el uso de anteojos y de ser posible polarizadas que reducen el brillo y la exposición a la luz.

También pueden recetarse medicamentos para los dolores de cabeza.

Imágenes del síndrome de Adie

Observa a continuación cómo lucen las pupilas afectadas por síndrome de Adie:

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Preguntas frecuentes del síndrome de Adie
¿Cómo se previene?

No existen formas de prevenir el síndrome de Adie, ya que sus orígenes pueden ser múltiples o también puede ser hereditario.

¿Cómo se hereda?

Aquellos que poseen síndrome de Adie tienen más probabilidades de heredarlo. No se trata de una afección genética.

¿Cómo se transmite?

El síndrome de Adie no es una enfermedad transmisible.

¿Cómo se detecta?

La forma más certera de diagnosticar el síndrome de Adie es a través de la prueba de pilorcarpina.

¿Quién descubrió el síndrome de Adie?

El síndrome de Adie fue descripto en la década de 1930, por el médico británico John Adie que basó su descripción en un estudio de 44 casos.

Fuentes: